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2016 La psicología social en la construcción de paz: sentir y pensar desde, por y para las comunidades

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La psicología social en la construcción de paz: sentir y pensar desde, por y para las comunidades

​Psicología

La psicología social en la construcción de paz: sentir y pensar desde, por y para las comunidades

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Jhon Vargas Romero

Estudiante de Psicología y auxiliar de investigación
Psicología e iniciativas sociales de paz en Colombia
Programa de Psicología, Bogotá 


Si me preguntan por el papel de la psicología social en la construcción de paz en Colombia, seguro tendré mucho por decir. Sin embargo, no alcanzaría en un texto corto lograr captar la mayor cantidad de ideas que me surgen al respecto. Pero considero oportuno atreverme a relacionar la psicología social y a las comunidades, con la madre tierra. La diosa dueña de todo lo que en ella existe. Indomable y pura como sus extensos valles y ríos. Así es la tierra, así somos sus hijos y sus comunidades, así debería ser la Psicología. Pensada y sentida desde el alma para lograr la paz en el corazón de su gente. 

La tierra es paz desde el amanecer hasta el ocaso. Ella es verde intenso, ella es azul marino. Ella comprende que para ser grandiosa no debe llenarse del ego que las personas tenemos en nuestro corazón y en nuestra psique. Ella es sutil y su corazón late tan suave que simplemente se le escucha cuando un niño ríe, cuando las hojas de un árbol suenan mecidas por el viento o las olas del mar cuando golpean en la costa para hacerse sentir. 

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     Imagen tomada de: http://bit.ly/2fRTef7

Sus hijos somos frutos del amor profundo y de los sueños inquietos. Esos sueños que se han sesgado por la cultura del intercambio capital y lo material. Ahora existe un aroma en el ambiente que hede a competencia, a egoísmo, a necesidad de tumbar al otro para lograr lo que queremos. Ahora en la vida se ha separado el alma del cuerpo y la satisfacción solo llega cuando es materializado en mi cuerpo o en mis bienes aquello que deseaba. 

Y la tierra generosa es cada vez más olvidada y rechazada por sus frutos. Así como buena madre, a pesar de sus hijos, nunca dejará de amarnos y siempre procurará darnos lo mejor. Existen algunos de sus hijos, que aun habitan allá en esos lugares que las ansias del poder no nos han dejado ver. Indígenas, afros y campesinos, hacen parte de ese grupo de hijos que aun valoran lo espiritual y piden por todos nosotros para que algún día, así suene muy utópico, logremos la paz y la tranquilidad completas. 

La violencia manifestada en la guerra, ha quebrantado los límites del corazón de la tierra. El corazón de sus hijos más queridos ha estado vulnerado por muchos años y la psicología no ha procurado conocer esta historia cruel y despiadada, a estas comunidades que han sobrevivido a aquello que nosotros, los hijos que ansiamos el poder, hemos gestado en sus tierras. 

Por esto, considero oportuno mencionar a la psicología social, como la herramienta de aquellos que intentamos comprender el alma, para lograr que aquellas comunidades recobren su tranquilidad y la capacidad de seguir soñando con nuestro anhelo de paz. Sera la forma en que la psicología, pueda devolver a sus hijos aquello que les fue arrebatado y que a nosotros fue ajeno en el momento en el que nacimos en Colombia. 

Así es que las ideas gestadas por el Grupo Boulomai, del Programa de Psicología de la Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá y la creación de la Línea de Investigación Psicología e iniciativas sociales de paz en Colombia, han logrado generar esperanza en una profesión que puede lograr cambios sociales sentidos y pensados para las comunidades. Una esperanza de alivio del alma, una esperanza para estar al lado de la gente, una esperanza para conocer las historias de las mujeres del Cauca y los campesinos de Montes de María, que, así como han luchado y sobrevivido por repeler las injusticias y los dolores de la guerra, poseen tanta fuerza, que motivan a un área como el de la Psicología Social a contribuir desde el estudio del alma, a las propuestas creadas en las regiones que le apuestan a la construcción de la paz. 

Alma de la tierra, de esa tierra que merece la paz. De esa tierra profunda y llena de maravillas, que sólo son comprensibles desde las comunidades, que día a día logran hacernos entender que el respeto por el otro es fundamental, que el afán de ser más que mi compañero está mandado a recoger. Que no existe otra forma de construir la paz, que sea comprendiendo al otro como gestor y productor de potencialidades que se pueden identificar y facilitar a través de la Psicología Social, para que se pueda lograr ese ansiado y deseado sueño de la paz.