Este acto simbólico, lleno de valor, marca el inicio de una etapa esperada, en la que el conocimiento adquirido en el aula comienza a encontrarse con la realidad de la práctica clínica.
En un ambiente cargado de sentimientos, la comunidad estudiantil recibió su bata con alegría y corazones que latían con fuerza por lo que está por venir. Cada gesto, cada palabra y cada abrazo hicieron de este día una experiencia única e inolvidable.
Durante la ceremonia, las emociones se conectaron profundamente con el propósito de quienes han elegido acompañar, comprender y cuidar la mente y el alma humana. La entrega de las batas se convirtió en un acto lleno de orgullo y sensibilidad, reflejo del camino que han decidido seguir.
Finalmente, el juramento fue pronunciado con la voz firme de quienes entienden la responsabilidad que implica ser psicólogas y psicólogos. Así, entre aplausos, sonrisas y emociones compartidas, se vivió una jornada inolvidable que marca el inicio de una nueva etapa, llena de aprendizajes y experiencias que transformarán sus vidas y la de las comunidades que acompañarán.