En la ciudad de Medellín, Colombia, encontramos a una de las mujeres que trabaja en nuestra comunidad profesoral en el ámbito de la ciencia y la educación, que hoy reconocemos por su trayectoria y reflejo de los valores institucionales. Ana Claudia Ossa, una mujer cuya vida es una amalgama de curiosidad implacable, lucha incansable y un compromiso social inquebrantable.
Desde el momento en que la conocemos, en una tarde soleada en el campus Medellín, donde en la actualidad ejerce la investigación y docencia en la facultad de medicina en pregrados y posgrados. Ana Claudia se presenta como una persona impulsada por la curiosidad y el deseo constante de explorar los misterios del mundo que nos rodea.
La palabra que la define nos dice con una sonrisa es "Curiosidad y soñar, pues he sido una persona que está en búsqueda constante de entender el mundo, me encanta saber qué hay más allá de lo que he aprendido"
Justo esa curiosidad que desde niña la caracteriza la ha llevado a ser una científica destacada, pues 13 años haciendo parte de la UCC en diferentes cargos le han dado fruto a grandes proyectos como gestar el grupo de investigación INFETTARE en el año 2010, el cual hoy es reconocido dentro de los mejores Ranking de investigación del Ministerio de Ciencias.
¡Nuestro orgullo por acoger profes como ella son invaluables, dejan en alto el nombre de nuestra institución!
La trayectoria de Ana Claudia en el mundo de la ciencia es impresionante. Comenzó su camino en la microbiología en la Universidad de Antioquia y después, se especializó en enfermedades infecciosas en el Colegio Mayor de Antioquia. Su búsqueda de conocimiento la llevó a obtener un Doctorado en Ciencias Básicas Biomédicas de la misma Universidad "Siempre he tenido una vertiente humanista innata" nos cuenta. "Desde mi adolescencia, quise hacer muchas carreras, pero la ciencia me atrajo profundamente"
Su alta formación hace que desempeñe en la actualidad un papel vital en la respuesta al VIH en Colombia, pues ha sido designada por la OPS (Organización Panamericana de la Salud) para asesorar en temas de prevención y preparación de este tema. Así mismo, la agencia de la ONU para el VIH/SIDA (ONUSIDA) ha encargado a Ana Claudia, en conjunto con el Ministerio de Salud, la misión de gestar la hoja de ruta de la respuesta al VIH en Colombia 2023-2025, en el marco de la Coalición Global para la Prevención del VIH (Global HIV Prevention Coalition.
Su sensibilidad social y su compromiso con las poblaciones vulnerables la han transformado en una defensora apasionada de la ciencia humana. "No sobrepases a nadie" es su lema, reflejando su convicción de que todas y todos, independientemente de su género, orientación sexual u origen, merecemos igualdad de oportunidades.
Hablando de oportunidades ¿Creen ustedes que alguien con tantos logros académicos tiene tratos preferentes?
No, a lo largo de su carrera, Ana Claudia ha enfrentado desafíos en el camino, en especial en un campo donde las inequidades de género y desigualdades persisten ¡Ser una mujer en la ciencia no ha sido color de rosa! No obstante, su determinación y gestión meritoria le han permitido sobrepasar estos obstáculos y hacerse un nombre apremiante en la comunidad científica.
¿Qué atesora una científica?...
Más allá de lo material, para Ana, su mayor tesoro y orgullo es su familia.
Criada en un hogar de clase media trabajadora, con orígenes campesinos y hermana menor de un grupo de cinco hijos, aprendió el valor del esfuerzo desde una edad temprana con el constante equilibrio entre el trabajo y los estudios.
"Hoy soy una doctora en Colombia gracias al esfuerzo de mi familia. Somos producto de nuestros esfuerzos y de los esfuerzos de aquellos que nos preceden" reflexiona con gratitud.
La tarde avanza, y con ella este reconocimiento de científica, esa completamente desdibujada de lo que muchas personas creerían es el estereotipo de alguien que ejerce la ciencia.
Incluso ella manifiesta y hace una reflexión sobre aquellas personas que están solo tras sus laboratorios, e invita a que hagan esa simbiosis del laboratorio y el contacto real con las poblaciones, con ánimos de acercarlas a la ciencia y no simplemente estar en relacionamiento solo con otras personas de la comunidad científica.
Cuando se hace esta invitación es para que se permitan vivir esa realidad de su trabajo y verlo reflejado en el día a día de las personas. "La ciencia se hace con un sentido social, debe estar impregnada de un interés social," afirma con pasión.
Hacer la ciencia amigable a las comunidades es un reto, y este lo asumió Ana de forma voluntaria motivada por las personas, en especial trabajar con poblaciones afectadas por el VIH le han dado ese orgullo por su labor.
En cuanto a las injusticias que ve en el mundo en relación con las mujeres, Ana Claudia lamenta la carga desproporcionada que recae sobre ellas como cuidadoras en la sociedad. También encuentra injusta la inequidad salarial y la continua victimización del sexo femenino desde diversas perspectivas.
A pesar de los avances, cree que aún queda un largo camino por recorrer hacia la igualdad de género.
“La diversidad es riqueza”
La diferencia es algo que Ana Claudia celebra. Argumenta que la diversidad es una riqueza, respaldada por la ciencia y la naturaleza misma. Esta apreciación se refleja en su trabajo y en su vida diaria.
Hoy en día, Ana Claudia es una enamorada de su trabajo. Su mensaje a aquellos que enfrentan desafíos es claro: "Hay que perseverar. Cuando se está convencido o convencida de lo que se quiere, hay una mayor probabilidad de lograrlo. Si bien todos empezamos en lugares diferentes, todas las luchas que den, créanse que son capaces. Tenemos que ser actores de cambios."
Con este mensaje dedicado a todas las personas, a su familia y esposo Ana nos recuerda:
"Ser amados y poder amar es uno de los mayores regalos que podemos tener, ejerzo academia, pero lo técnico se enseña, lo humano no, permitámonos amar y seguir nuestras luchas con instinto, yo me quedo con esta versión, la ciencia humana”